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Por debajo de un arco, salimos a la calle de Santa Anna, giramos a la derecha i seguidamente a la izquierda, por la calle de Bertrellans, que tiene siete fanales. Seguimos hasta la plaza de la Vila, en la cual pudimos observar los restos de la necrópolis que rodeaban el camino de entrada a la ciudad. Cogimos el pasaje Duc de la Victoria hasta al fondo i seguidamente giramos a la derecha, por lo que nos encontrábamos en la calle Portaferrisa (puerta de hierro), que recibe este nombre ya que había tenido una de las puertas de hierro de la cuidad. Caminamos por esta calle hasta pasar por la calle del Petritxol, una calle pequeña en la cual hacia muchos
años se escondían pasiones 
detrás de los balcones. De esa época ha quedado un cierto regusto por el arte i por el buen gusto de muchas tiendas. Entramos en una chocolatería, i desayunamos muy bien. Después, observamos algunas de las frases escritas en algunas baldosas de la calle: “Hi anaven a menjar nata ensaïmada i xocolata”, “Hi celebrava la gent el bateig i el casament”, “I la gorra ja no hi és que duia el senyor parès”, “pel balcó veus tremolar l’ombra d’àngel Guimerà”. Algunos de los personajes relacionados con esta calle son: Josep Puig Gari i Llobert, Joan Magriña i Sanromà, Maurici serrahima i Bofill. En esta calle pudimos entrar en la “sala parès” una exposición de cuadros i escultu
ras modernistas. Seguimos hasta llegar a la plaza del Pino, la cual recibe este nombre por el pino centenario que tiene en el centro, delante, se encuentra una iglesia con el mismo nombre la cual es de estilo gótico. Salimos por la calle Ave María, “Ave” está escrito en latín, esta lengua es muy importante ya que a partir de ella se han creado muchas lenguas, entre ellas nuestras lenguas: catalán y castellano. Seguidamente giramos a la derecha, por la calle de Els Banys Nous, que recibe este nombre porque antiguamente había unos baños públicos de un barrio judío. Pudimos observar que por estas calles predomina el comercio artesanal, todo lo contrario del que nos podemos e
ncontrar en nuestro pueblo, Esplugues de Llobregat. Seguimos bajando i encontramos un cruce de cuatro calles y giramos a la izquierda, por la calle de Call, un “call” es una zona habitada por judíos en las ciudades i Vilas medievales catalanas. En los números 5 i 7 de esta calle, mirando para arriba, nos encontramos partes de la antigua muralla de Barcelona, las cuales distinguimos porque era una piedra natural un poco sobresalida. En la siguiente esquina, a media altura, hay una especie de casa en la que teóricamente había un santo, pero que ya no estaba, pudimos suponer que se trataba del santo Sant Ramon del Call ya que estaba situado en la calle de este mismo nombre. Pasando por la calle de Marlet i la de l’arc de Sant Ramon del Call, encontramos una antigua sinagoga de la época romana-medieval, bastante discreta, constaba de una pequeña
puerta seguida de unas escaleras en bajada por las que entrabas a la sinagoga. Continuamos hasta la calle de Sant Domènec del Call, que sale a la izquierda i inmediatamente giramos a la izquierda de nuevo, por la calle Sant Felip i Neri, hasta la plaza, es una plaza comuna fuente al centro que tiene forma de hexágono de la cual salen seis diferentes secciones adoquinadas de piedras grandes i pequeñas, la fuente consta de cuatro grifos. En la plaza también se encuentran tres árboles muy grandes y antiguas que le dan mucha sombra a la plaza. Por la noche se encuentra iluminada por unos fanales de estilo gótico podríamos decir que completamente iguales que los de la calle Bertrellans, aunque estos tienen la característica de unos cristales más translúcidos. En esta plaza, nos encontramos con unos niños, ya que a la hora del recreo, salen a la plaza. En esta plaza todavía podemos observar los agujeros hechos por los tiroteos que hubo antiguamente.

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